En esta oportunidad me apoyaré en lo que hemos denominado departamento de Pedagogía y Psicoanálisis.
Desde la pedagogía se plantea las relaciones que se mantienen con el saber, los deseos que se sostiene en el aprender y el deseo de transmisión.
El psicoanálisis bien puede responder a este “juego de deseos”, que se despliegan en un supuesto deseo de saber en el alumno, de la finalidad de ser un representante del saber y un transmisor de ese saber en el alumno, que sigue siendo en definitiva una problemática en la relación docente-alumno.
Desde el psicoanálisis nos preguntamos cuál es el deseo o el rechazo al saber de un sujeto, qué inhibiciones se despliegan en el aprender, cuál es la relación con su maestro y el saber de éste ultimo en juego.
Así aparecen diferentes modalidades que conllevan en diferentes momentos a obstáculos del aprender, generándose así, un fracaso escolar, una inhibición, un problema de aprendizaje, etc. En consecuencia, no hace más que colocar al niño en una posición donde quedará capturado, rechazado y hasta destruido este deseo por aprender.
Es decir, nos encontramos ante un deseo que parte del alumno que aprende y un deseo de enseñar que parte desde el maestro. De allí el interés del psicoanálisis para intervenir en los “fracasos” de estas modalidades del deseo. Estas modalidades aparecen como un enigma a descifrar, pero no desde una intervención universal, sino desde lo singular de cada niño.
A la inversa, si la institución escuela es el lugar donde los maestros encarnan, están investidos del deseo de enseñar, posibilitará en el niño que se apropie del deseo de aprender. La intención no es responder con certezas sino generar preguntas que posibiliten otras nuevas formas de aprender.
Jean-Claude Filloux en el texto “Campo pedagógico y psicoanálisis” nos dice: “Si una de las funciones de la escuela es “hacer funcionar” el deseo de aprender que se constituyó en el niño, permitir el desarrollo de sus capacidades intelectuales, iniciarlo en una cultura, desde este punto de vista podemos considerarla como un agente potencial de la sublimación” (pág. 33).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario