miércoles, 12 de noviembre de 2008

"ARTE Y PSICOANALISIS" por Román Guibelalde

“¿Cómo es que los griegos, la raza más discreta, la raza más bella, la más envidiada, con justicia la mejor integrada a la vida, precisamente ellos necesitaron de la tragedia, más aún: del arte? ¿Y por qué?” Friedrich Nietzsche. “El origen de la tragedia”.
“Ni de día ni de noche se os caigan de las manos los modelos griegos”. Horacio, Arte poética.

Lacan en 1953 escribió: “Es conocida la lista de las disciplinas que Freud designaba como debiendo constituir las ciencias anexas de una facultad de psicoanálisis: “la historia de la civilización, la mitología, la psicología de las religiones, la historia y la crítica literarias”. Añadiremos de buen grado, por nuestra parte: la retórica, la dialéctica en el sentido técnico que toma este término en los Tópicos de Aristóteles, la gramática, y, cima suprema de la estética del lenguaje: la Poética, que incluiría la técnica, dejada en la sombra, del chiste”.1
De entrada, debemos conocer la inversión operada por Lacan en relación a la perspectiva freudiana: no existe el psicoanálisis aplicado a las obras de arte. Lacan en “Juventud de Gide” afirma rotundamente que “el psicoanálisis sólo se aplica, en sentido propio, como tratamiento y, por lo tanto, a un sujeto que habla y oye”, es por eso que no existe el psicoanálisis aplicado a una obra de arte. Aunque tanto Freud como algunos postfreudianos se dedicaron a analizar obras de arte, literarias, etc.
Freud, por ejemplo, por su parte, analizó sujetos a partir de algún recuerdo (Leonardo da Vinci, Goethe), obras de arte, la Gradiva, un cuento de Hoffman, el Moisés de Miguel Angel, Edipo, Hamlet, Moisés como personaje histórico, etc.
Luego del texto de Freud de 1910 acerca de Leonardo(2)salieron los historiadores del arte a comentarlo, primeramente algunos acerca de los “errores” de Freud, y otros, más acá en el tiempo, a defenderlo, a sostener que aún en la historia del arte más exigente no se podía dejar fuera de juego al inconsciente. Al fin de cuentas, a pesar de sus inexactitudes, Freud recogía una verdad. Algunos hebraistas también plantearon similitudes y diferencias en relación al texto freudiano de Moisés.
Ahora, no se trata de pelearnos con los historiadores o filósofos del arte, sino de codearnos con ellos, y de entablar conversaciones.
Y Lacan mismo, ¿nunca comenta una obra de arte?. De hecho toma a Poe, a Victor Hugo, a Genet, Antígona, Edipo en Colona, Claudel, Joyce, los surrealistas, la cultura oriental, cuadros, la pintura, el teatro, tan sólo por nombrar aquellos a los que dedicó más clases de sus Seminarios o páginas de sus Escritos.
En cuanto a la pintura, por ejemplo, en reiteradas oportunidades a lo largo de su transmisión, Lacan apela a alguna pintura para abordar diversas temáticas de su enseñanza. Algunos ejemplos: en el Seminario 4, retoma el análisis freudiano de la pintura de Leonardo da Vinci "Santa Ana, la Virgen y el Niño". Cita como referencia la pintura pompeyana de la Villa de los Misterios en el escrito "La significación del falo". En el seminario 8, dedica una clase entera a un cuadro llamado "Psique sorprende a Amore", es decir a Eros, pintura manierista de Zucchi. Encontramos múltiples referencias pictóricas salpicadas en el seminario 7. Santa Lucía y Santa Ágata, cada una con sus ojos y sus senos en una bandeja, de Zurbarán, comentados en el Seminario 10. En el Seminario 11, el análisis del ya célebre "Los embajadores" de Hans Holbein. "Las Meninas" de Velázquez y "La condición humana" de Magritte en el Seminario 13, etc.
Por supuesto que a lo largo de toda su enseñanza Lacan toma muchísimas obras más, de diversos temas 3.
Entonces, la inversión lacaniana sería que es la obra de arte la que se aplica al psicoanálisis, y no a la inversa, se concibe el arte como ocasión para un avance teórico.
François Regnault afirma: “El psicoanálisis aplicado a las obras de arte, literarias, plásticas, musicales, pero también a los acontecimientos históricos y, cada vez más, a los escritos y a las palabras, a los hechos y a los gestos, a las ciudades y al campo, a los animales y a las personas, dan a menudo esa impresión de gratuidad en la interpretación... Uno se instala ante la obra y descubre un autor detrás de ella, encima, debajo, al lado. Uno busca, busca y cree que ha encontrado”4 La gente cree encontrar fantasmas, obsesiones, todo referido al presunto “autor”.
Lacan, continuando con lo anterior afirma: “Freud fue al respecto de una singular prudencia. Sobre la naturaleza de lo que se manifiesta en la creación de lo bello, el analista, según él, nada tiene que decir. En el dominio cifrado del valor de la obra de arte, nos encontramos en una posición que ni siquiera es la de los escolares, sino la de los recolectores de migajas”5. Y es así, Freud en varias ocasiones, Dostoievsky y el parricidio, Goethe, en Leonardo, por nombrar algunas, afirma que del proceso creador nada podemos decir. En Leonardo dice: “estando el don artístico y la capacidad de trabajo íntimamente ligados a la sublimación, debemos confesar que la esencia de la función artística nos resulta también psicológicamente inaccesible”.
Por ejemplo, el pintor americano Whistler estaba en un café de París y la gente discutía el modo en que la herencia, el ambiente, la situación política del momento y cosas por el estilo influían en el artista. Entonces, Whistler dijo: “El arte sucede”. Es decir, hay algo misterioso en el arte. Borges afirmaba: El arte sucede cada vez que leemos un poema 6.
Para Lacan en toda forma de sublimación el vacío será determinante. Para él “todo arte se caracteriza por cierto modo de organización del vacío”. Podemos hablar de la vasija del alfarero como ejemplo trivial. Más adelante en su obra al tomar la pintura, y desde el Quatroccento en adelante, toma la anamorfosis. El arte primitivo, la vasija, el arte moderno. También plantea cuestiones acerca del teatro, y hasta obras musicales. Ahora, cabe aclarar que si bien hay una ética del psicoanálisis no hay una teoría estética del psicoanálisis, mal que le pese a Theodor Adorno quien critica la supuesta estética freudiana.
Pero dejemos por un momento este mal resúmen de Lacan y pasemos a otras cuestiones.
¿Qué nos dicen que es el arte?
Para Nietzsche el “arte es la vocación más importante y la actividad esencialmente metafísica de la vida”, las artes hacen la vida posible y digna de ser vivida, y lo contrapone a los que piensan que el arte es un pasatiempo agradable sin el cual se podría pasar muy bien “la seriedad de la vida”. Así, frente al mundo habitual y cotidiano y a los automatismos que se nos imponen para que “las cosas sean como son”, el arte (o la reflexión estética) se presenta para poner en entredicho el mundo de todos los días.
Aunque el arte existía en Egipto, en la Mesopotamia y en todas partes, no está claro que fuera contemplado como lo que hoy llamaríamos arte: representaciones en el sentido semántico del término, más que en el mágico. Nietzsche sostiene que en Grecia primero comienza a representarse con el sentido mágico o religioso. Tenemos entonces, dos sentidos de la representación. En las fiestas orgiásticas el dios mismo se hacía presente ante sus celebrantes. Se creía que estaba literalmente presente en cada ocasión, y éste es el primer sentido de representación: re-presentación. Con el tiempo este ritual fue reemplazado por la misma acción simbolizada, que era el drama trágico. En el clímax del ritual se hacía presente, no ya el dios sino alguien que lo representaba. Y éste es el segundo sentido de representación: algo que está en lugar de otra cosa.
Arthur C. Danto afirma que “el arte, en tanto que arte, establece un contraste con la realidad en la medida en que surge junto con la filosofía” 7. Para este autor lo que nosotros llamaríamos estatuas, grabados, ritos, sufrieron una transformación, pasando de ser una parte simple de una realidad mágicamente estructurada (en que se les atribuía poderes especiales y eran susceptibles de presentaciones múltiples) a ser cosas en contraste con la realidad 8.
Aristóteles en su Poética plantea la necesidad del arte en dos cuestiones, la primera que es connatural a los hombres el reproducir imitativamente, y segundo que todos se complacen en esta reproducción imitativa, es decir, el placer se encuentra en la imitación. Dice: “cosas hay que vistas nos desagradan, pero nos agrada contemplar sus representaciones y tanto más cuando más exactas sean. Por ejemplo: las formas de las más despreciables fieras, las de muertos”. (mimesis). Hay que reconocer que cuanto mayor es el grado de realismo logrado, mayor es la necesidad de indicadores externos de que se trata de arte y no de realidad, y éstos se vuelven cada vez menos necesarios conforme decrece el realismo de la obra de arte 9. Estos días fue un nuevo aniversario de la puesta al aire de “La guerra de los mundos” por Orson Welles.
FILOSOFIA DEL ARTE
¿Qué es el arte hoy, en Occidente? 10. Duchamp transformó en obras de arte objetos banales, un peine, una rueda de bicicleta, un inodoro (al que llamó la Fuente en 1917, objetos “estéticamente anestesiados” 11). En 1964 Andy Warhol expuso las cajas de Brillo (jabón en polvo) provocando un revuelo en el mundo del arte. ¿Por qué esas cajas eran obras de arte y las que estaban en las góndolas no?. ¿Por los materiales con que estaban hechas?. ¿Entonces, por qué las latas de sopas Campbell que él simplemente trajo del supermercado y las expuso eran obras de arte?. Dos cosas entonces: ¿qué es una obra de arte, y qué hace que algo sea una obra de arte y otra similar no?. Ejemplos, miles, pero qué hace que una película familiar no sea arte y otra sí, un escrito propio no y cualquier nota de un “escritor” si, en diciembre de 2006 Armani exponía en el museo Gugghenheim una “retrospectiva” de su ropa, etc.
Pero intentemos ir por el principio. Según la definición del diccionario arte es cualquier actividad humana cuyos resultados y proceso de desarrollo puede ser objeto de juicio estético. Y las bellas artes son las que tienen por finalidad la expresión de la belleza (aquí nos encontramos, primero con qué es un juicio estético y en qué se basa, y, segundo, con la definición de belleza. En cuanto a la belleza, podemos pensar en el cuadro de Van Gogh, o en las fotografías de Diane Arbus que hizo propia la definición de Baudelaire de que la belleza será convulsiva o no será).
Podríamos preguntarnos acerca de la supuesta universalidad de un juicio estético.
Una teoría del arte dice que un objeto (o artefacto) se dice obra de arte cuando así se lo considera desde el marco institucional del mundo del arte. Pero deja sin explicar por qué el inodoro de Duchamp es una obra de arte y uno común no lo es, tendríamos dos objetos, uno ontológicamente inferior al otro sin saber por qué.
La solución inicial de Wittgenstein es que el arte es inefable, o que debe matizarse con los factores institucionales. ¿Esta condición de indiscernible nos sirve para fundamentar una teoría del arte?.
Una solución que se manejaba era que es correcto decir que una obra de arte es expresión, en la medida que es causada por un sentimiento o una emoción de su autor, los cuales expresa de hecho. Intención y expresión de sentimientos. Esto se complica al pensar en otras cosas que expresan sentimientos pero que no son obras de arte, las lágrimas por ejemplo. (¿Si las obras de arte expresan una “intención”, puede ser la intención de vender y ganar plata?. ¿De ser así, un falsificador de cuadros, hace una obra de arte o no?)
FINAL
En 1894 Marcel Schwob 12 escribía acerca del arte algo que, sin proponérselo, describe muy bien al psicoanálisis. Decía: “El arte es todo lo contrario de las ideas generales; sólo describe lo individual, sólo propende a lo único. En vez de clasificar, desclasifica. Al fin y al cabo, nuestras ideas generales podrían ser muy bien idénticas a las que gobiernan la vida del planeta Marte, y tres líneas que se cortan constituyen un triángulo en todos los puntos del universo. Pero examinen una hoja de árbol, con sus nervaduras caprichosas, sus matices variados por la sombra y el sol, la leve henchidura provocada por la caída de una gota de lluvia, la picadura causada por un insecto, la huella plateada de un caracol diminuto… busquen una hoja exactamente igual a ésta en todas las selvas y bosques de la tierra: ¿a que no la encuentran?. No hay ciencia capaz de determinar con precisión los filamentos de una célula, la curva de una vena, la manía de una costumbre, las sinuosidades del carácter. […] que un hombre acostumbre a comer a determinada hora un ala de pollo, he ahí lo que no tiene paralelo en el mundo. Thales habría podido decir lo mismo que Sócrates, pero no se habría frotado la pierna en la prisión del mismo modo antes de beberse la cicuta”. El arte, como el psicoanálisis, desclasifica.
Bibliografía:
1 Lacan, J. “Función y campo de la palabra...”. Escritos I. Pág. 277.
2 Freud, S. “Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci”. (1910). AE. Vol. 11
3 Como muestra basta revisar la obra “Referencias a la obra de Lacan”, verdaderamente vasta.
4 François Regnault. Esas sandeces que pululan en los textos analíticos. En Presentación de Lacan. Manantial
5 Lacan, Seminario VII, pág. 286. cap. La función de lo bello.
6 Borges, J. L. “Arte poética”.
7 Arthur C. Danto. “La transfiguración del lugar común”. Una filosofía del arte. Paidós Estética 31. 2002.
8 Danto en sus últimos trabajos para The Nation señala una paradoja de las actuales obras de arte, aunque situadas en un contexto crecientemente multicultural, las obras de arte del presente no parecen capaces de hablar por sí mismas.
9 “Ciertamente, las obras de arte imitan a los objetos que ellas representan. Dando la imitación del objeto hacen del objeto otra cosa. De este modo sólo fingen imitar. El objeto está instaurado en cierta relación con la Cosa destinada a la vez a delimitarla, presentificarla y a autentificarla”. Lacan, J. Sem. VII, pág. 174.
10 En Japón hoy se hacen las mismas preguntas estético-filosóficas que en occidente, demostrando que es más occidental que oriental. Pero desconozco las otras culturas.
11 Sólo unos pocos años antes –1890- fallecía Van Gogh. ¿Evolución?. Hoy son casi excesivamente comunes todas las “exposiciones” similares, por ejemplo en el centro Recoleta fue hace un par veranos con fotos y exposiciones de juguetes.
12 Schwob, Marcel. “Vidas imaginarias”. El arcón de Emecé.

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