domingo, 5 de abril de 2009

"Ataque de pánico" por Andrea Botas

LO ACTUAL EN EL PÁNICO

La sintomatología que describe el cuadro del llamado Ataque de Pánico se ha popularizado en estos tiempos, tiempos en que se hace necesario la descripción, clasificación y generalización de ciertos fenómenos clínicos.
Nos encontramos así con el DSM (Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) y la descripción precisa respecto de este cuadro sintomático, que queda ubicado dentro de los trastornos de ansiedad y nombrado como Crisis de angustia o panic attack. Pero algo más se hace necesario, ya que en este procedimiento está sólo la descripción del mismo, que si bien es pertinente nada dice de la estructura subjetiva de quien lo padece.
Ahora bien, no se puede afirmar que haya algo nuevo en la fenomenología con la que hoy se presenta el ataque de pánico. El diagnóstico de ataque de pánico surge alrededor del año 1980 como una propuesta de la psiquiatría estadounidense. Sin embargo, casi cien años antes, S. Freud, ya había podido delimitar un fenómeno similar. Esto lo corrobora la descripción clínica que -bajo el nombre de “ataque de angustia”- realizó Freud en 1894 al establecer una diferencia fundamental que produce en su nosología, entre las neurosis actuales y las neurosis de transferencia, cuya distinción básicamente es si existe mecanismo psíquico o no. En las neurosis actuales, Freud incluye dos entidades: la neurastenia y las neurosis de angustia y dentro de esta última describe una serie de grupos sintomáticos siendo uno de ellos el ataque de angustia.
Freud afirma que el estado de angustia, que se mantiene la mayoría de las veces latente para la conciencia, puede irrumpir de pronto y provocar un ataque de angustia –hoy se diría de pánico-.Y así lo describe: “un ataque tal puede consistir en el sentimiento de angustia solo, sin ninguna representación asociada, o bien mezclarse con la interpretación más espontánea, como la aniquilación de vida,”caer fulminado por un síncope”, la amenaza de volverse loco; o bien el sentimiento de angustia se conecta con la perturbación de una o varias funciones corporales –la respiración, la actividad cardíaca, la inervación vasomotriz, la actividad glandular-.De esta combinación el paciente destaca un signo u otro: se queja de “espasmos en el corazón”,”falta de aire”, “oleadas de sudor”,”hambre insaciable”,etc., y en su exposición es frecuente que el sentimiento de angustia quede completamente relegado o se vuelva apenas reconocible como un “sentirse mal”, un “malestar”,etc..
Lo “actual” del ataque de angustia –en tanto Neurosis actual- es que el afecto de angustia no proviene de una representación infantil reprimida, sino que es una excitación no tramitada adecuadamente por el aparato psíquico. Cabe destacar que Freud era un médico neurólogo que establecía la importancia de una causalidad con efectos en el “sistema nervioso”, una causa difícil de localizar desde las ciencias médicas.
No se descarta que el ataque de pánico pueda también generarse por el trabajo excesivo –estrés- pero ésto no actúa más que como factor desencadenante, no como causa específica. Esta causa es la “insuficiencia psíquica” para tramitar ese monto de excitación.
Es fundamental marcar que “ataque de pánico” sólo describe una serie de signos, que pueden presentarse de la misma manera en un número variable de personas. Ellas sólo comparten los fenómenos sintomáticos, a los que habrá de ubicar de acuerdo a la función que cumplen en cada caso. Un hecho de importancia diagnóstica que se encuentra: casi todo síntoma corporal puede constituir el ataque por sí solo al igual que la angustia misma. Son las distintas formas que puede tomar un ataque encubierto: como trastornos de distintas funciones corporales (náuseas, espasmo esofágico, taquicardia, arritmia momentánea) sin ningún registro del sentimiento de angustia. Si se ignora ésto, se deja al paciente deambulando por los consultorios de distintas especialidades médicas para el tratamiento de fenómenos corporales que no cesan, porque en realidad la angustia no ha cesado, sino que aparece solapada en estos síntomas.
Aquello que queda por fuera de la descripción del DSM IV es tomado precisamente por el psicoanálisis en su práctica. En este punto, la importancia fundamental de un tratamiento consiste en ubicar la función que ese pánico y ese ataque cumplen para el que lo padece; tomar esta fenomenología para ubicar un diagnóstico diferencial.
Son varias las denominaciones que el pánico recibe a lo largo de la historia. En tiempos de la guerra estadounidense (1861-1865), el médico Mendes Da Costa lo denomina “sindrome de corazón irritable”. Refiere que este padecimiento, que afecta a tantos soldados, no se presenta con una lesión cardíaca y parece obedecer a una alteración en el sistema nervioso vegetativo. Por la misma época (1870), el cirujano Myers lo designa como “corazón de soldado”, y ya en 1872, el psiquiatra alemán Westphal crea la expresión “miedo al miedo”.
Durante la Primera Guerra mundial (1914-1918) en el ejército se producen más de 60.000 casos de una afección conocida como “acción cardíaca alterada”. En la Segunda Guerra mundial (1939-1945) se lo llama “neurosis cardíaca”. En 1960, se lo denomina “fobia cardíaca”, en alusión a la angustia que presentan los pacientes de que su corazón se detenga y se produzca la muerte.
Ahora si bien no son nuevos los síntomas de eso que hoy se ha popularizado bajo el nombre de ataque de pánico sí es novedosa su extensión en las sociedades occidentales. Lo que aparece novedoso es el carácter “epidémico” del pánico, en el sentido de su extensión: son más frecuentes los pacientes que por padecerlo, consultan o son derivados a los consultorios en los últimos años. Se puede armar la siguiente hipótesis de que –al igual que lo que ocurre con otros de los llamados “sintomas actuales”- algo de la actualidad parece favorecer el terreno apropiado para que el pánico se multiplique.
Si tuviéramos que definir con un solo rasgo a la época posmoderna en sus distintas facetas –cultural, política, económica, etc.-nos convendría quizás elegir la declinación de los semblantes de autoridad, la disolución de la figura del líder que anteriormente sostenía el lazo de un individuo con otro, al hacerse presente un ideal en común con el cual identificarse. Para la conformación de cualquier organización colectiva es necesario que se instale un mecanismo identificatorio que permita que un grupo de personas hagan lazo entre sí. La globalización y el capitalismo como un rasgo de esta época apunta a un quiebre de este mecanismo identificatorio, multiplicando y relativizando así los ideales. Los sujetos por no tener ya ningún ideal en quien creer, andan desorientados por la vida y a veces asustados. Los individuos angustiados y asustados ya no se pueden agrupar alrededor de ideales compartidos. Esta cuestión del ataque de angustia, del ataque de pánico tiene que ver con ese desamparo: miedo a morirse, miedo a perder el control, hay algo del orden de la ruptura de aquello que sostiene a ese sujeto en el mundo. Es una manera de situar la cuestión del pánico, aquello que sostiene a un sujeto en el mundo parece que se va a desvanecer.
BIBLIOGRAFIA:
- “Sobre la justificación de separar de la neurastenia un determinado síndrome en calidad de ‘neurosis de angustia’”. (1895). Sigmund Freud. Amorrortu Editores.
- “El revés del trauma” E.Laurent en Revista VIRTUALIA nro.6.Jun-Julio 2002.
“La urgencia generalizada”, Urgencia Generalizada, año de edición 2004.
- “La urgencia generalizada. La practica en el hospital”. Guillermo Belaga comp. Edit. Grama.

3 comentarios:

  1. muy interesante y bien explicado.
    muchas gracias!

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  2. Hola que tal, al leer el presente articulo, como tantos que estoy leyendo, por ser estudiante de psicología y por haber padecido ataques de panico, considero que si bien el enfoque es acertado, (el ataque de panico no deja de ser una neurosis de angustia - Freud 1895-)las herramientas para el abordaje de tal trasrtorno no deben centrarse solo desde el psicoanálisis, sino que tambien debe atender cuestiones muy interesantes planteadas de terapias cognitivas- conductuales, psicologia social, fenomenologica existencial, que tanto se critican y poco se conocen. Basta de repetir conceptos freudianos que todos conocemos en la teoría, pero en la práctica, para cuando una persona esta sufriendo este trastorno, es indispensable atender el aquí y el ahora, recordamos que no todas las personas tienen la posibilidad de ocncurrir a un psicoanalista que responde a una terapia privatizada muy costosa, a la cual solo unos pocos pueden acceder.
    Reservemos el conocimiento psicoanalítico para el divan, y plantiemos otras alternativas al escribir artículos que deben estar al acceso de todos.

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  3. hola, estoy padeciendo hace algunos años una serie de síntomas que encuadran felizmente en las tablas sintomáticas elaboradas por los diferentes psiquiatras del pánico.
    Definitivamente el síntoma mas persistente y aterrador es la sensación de estrangulamiento, de asfixia (síntoma por el cual otros síntomas son concomitantes debido a la intensidad de lo experimentado). Hoy encontré un articulo sobre MOVIMIENTO PARADÓJICO DE LAS CUERDAS VOCALES, el cual describía este síntoma neurótico desde la fisiología, pero en el momento de esclarecer la etiologia solo había hipótesis de cura alternativa como comer sano, hacer ejercicio, meditación, control de la respiración, etc. También era interesante que remarcara la asistencia psicológica en caso de "traumas psíquicos".
    Por mi parte, puedo decir que el consumo de marihuana acrecienta notablemente estos estados, por lo tanto comprendo el síntoma plenamente como un fenómeno psíquico.

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