Para comenzar a introducir el concepto de CUERPO proponemos hacer una distinción entre SER UN CUERPO y TENER UN CUERPO.
Identificamos casi espontáneamente, imaginariamente, el cuerpo y el ser viviente. Es una identificación que esta al principio del primer abordaje del ser, teniendo en cuenta a Aristóteles, pero lo que Lacan va a plantear es que si bien dicha identificación es licita para el animal, no lo es para la especie humana. El cuerpo no compete al ser sino al tener, esto concierne al estatuto del cuerpo hablante. El sujeto, a partir del momento en que es sujeto del significante, sujeto afectado por las palabras, por el inconciente, no puede identificarse a su cuerpo y de allí procede su afecto por la imagen de su cuerpo.
De entrada el organismo humano no es correlativo a un medio que le es preformado; existe un desfasaje originario para el cuerpo viviente, entre cuerpo orgánico y cuerpo especular. Lacan en su desarrollo del estadio del espejo hace referencia a este dualismo y postula que el proceso de maduración fisiológica le permite al sujeto, en un momento determinado de su historia, integrar sus funciones motoras y acceder a un dominio real de su cuerpo. Pero antes de ese momento, aunque en forma correlativa con el, el sujeto toma conciencia de su cuerpo como totalidad. La sola visión de la forma total del cuerpo humano brinda al sujeto un dominio imaginario de su cuerpo, prematuro respecto del dominio real. Esta formación se desvincula del proceso de maduración y no se confunde con el.
En ese cuerpo suceden cosas imprevistas, acontecimientos de discurso (Freud: vivencia-trauma) que dejan huellas desnaturalizantes, disfuncionales para el mismo y hacen síntomas, que no son sin el cuerpo del Otro.(ej: enuresis, encopresis, jaquecas…). Para Freud, el trauma es la excitación más allá del principio del placer. Para Lacan, es la incidencia de la lengua sobre el cuerpo. En ambos se trata de un "acontecimiento de cuerpo", acontecimiento que produce huellas de afecto.
En muchos casos el dolor aparece como una manifestación sintomática para tapar la angustia. (interconsultas Imec- pac. con dolor de estomago a la hora de hablar sobre la separación de sus padres…).
En este proceso, las funciones paterna y materna se juzgan según una tal necesidad. La madre tiene un rol de cuidados así sea por la vía de sus propias carencias y el padre encarna la ley regulando de este modo el deseo materno respecto del niño.
La verdad que cuenta para cada niño, más allá de la biología, es como encuentra un lugar en su grupo familiar, un lugar que le permita ser acogido en su particularidad y no como un instrumento de la voluntad de los que lo tratan o mal-tratan….
En El Malestar en la cultura, Freud plantea que el malestar es estructural por tres razones, que son tres imposibles: la imposibilidad de dominar plenamente el cuerpo, la naturaleza y las relaciones de los hombres entre si.
Nos encontramos ante una de las fuentes del malestar que es el cuerpo y la manera de operar sobre el. Podemos hacernos cada vez más liftings, colocarnos botox o someternos a cirugías, pero la caducidad del cuerpo es imposible de evitar.
Durante años la biología celebro la unidad del viviente. Hoy nos encontramos ante una fragmentación del mismo; fragmentación propia del cuerpo psicótico, en pos de su supuesto beneficio (cirugias estéticas – ingeniería genética…)
Respecto de esta fragmentación del cuerpo resulta interesante hacer referencia a lo que muchos autores como Foucault y Agamben, llaman biopolitica; es decir, el peso que tiene en este momento histórico la incidencia de las lógicas sociales sobre el cuerpo. Hay que entender que del lado de lo social, cuanta más incidencia hay sobre la imagen y menos recurso a la palabra, cuanto mas se intente homogeneizar, más oscuras son las formas de goce, de satisfaccion que se producen (tatuajes-pearcings-colageno-cirugias…).
martes, 9 de noviembre de 2010
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